La velocidad de una conexión de Internet es siempre motivo de discusión, dado que nunca es lo que esperamos que sea. Una cosa era cuando la contratamos en el local de la prestadora, en donde el empleado nos habló maravillas del servicio y de cómo íbamos a poder descargar de todo en pocos segundos, y otra cuando vinieron los técnicos de la empresa, la instalaron y la dejaron en funcionamiento. Los segundos requeridos para descargar se convierten en horas, y ver un video de YouTube a veces puede volverse una pesadilla. ¿Por qué sucede esto? Si hemos contratado un servicio que nos garantiza 10 Megas de conexión, es de esperar que esa sea la velocidad a la que podemos descargar. Lamentablemente esto no es así, y es algo que ni los empleados de la oficina ni los técnicos nos van a decir ni antes ni después de comprar el paquete. Como siempre, el consumidor está solo, sin que nadie le ofrezca una ayuda, ni le brinde una explicación adecuada. Es por ello que en este...